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La recesión golpea al servicio postal PDF Imprimir E-Mail

Grabado magníficamente sobre columnas del correo central, en Manhattan, se ve el compromiso del servicio postal. "Ni nieve, ni lluvia, ni calor, ni la oscuridad de la noche -dice el lema- impiden a estos carteros completar velozmente sus rutas designadas." Las inclemencias del tiempo son una cosa, pero la recesión les presenta un desafío mayor. A partir del 9 de mayo, el correo central de Nueva York, que se enorgullece de estar abierto las 24 horas, cerrará su ventanilla nocturna. Otros correos en el país posiblemente bajen la persiana definitivamente.

Esta recesión ha sido particularmente dura con el servicio postal, que ya se ha visto afectado por la popularidad del correo electrónico. El año pasado, se produjo la mayor caída del correo desde la Gran Depresión: el volumen descendió en un 4,5%, lo que equivale a unos 9000 millones de piezas. El servicio postal terminó el año fiscal 2008 con pérdidas por US$ 2800 millones, y los próximos años podrían ser peores. "Nadie sabe en qué punto dejará de caer el volumen de correo", dijo el responsable del servicio, John Potter, en su declaración ante el Senado, en enero. Piensa que el servicio podría perder hasta US$ 6000 millones en 2010.

El Congreso ha alentado al servicio postal, que es un ente independiente controlado por el Ejecutivo, a no depender de los fondos del gobierno y a funcionar más como una compañía. No ha dado al correo aportes desde comienzos de la década de 1980, por lo que Potter ha estado tratando de reducir los costos. Siendo el tercer empleador del país, el servicio postal está reconfigurando las rutas de los carteros, reduciendo horas de trabajo y eliminando personal sin reemplazar a los que se jubilan. Elevó las tarifas para tratar de obtener más ingresos, y también están planeando una oferta para el verano boreal, para incitar a las empresas a enviar correo al por mayor, con descuentos. Algunos de sus mayores clientes, las empresas inmobiliarias y financieras, han reducido en mucho sus presupuestos de correo por la recesión. El servicio postal quiere volver a atraerlos.

Pese a estas medidas de reducción de costos, Potter sabe que, sin ayuda, el servicio podría quedarse sin fondos para fin de año. Le ha pedido al Congreso que considerara la posibilidad de modificar la ley, de modo de permitir al servicio postal reducir las entregas de seis días a la semana a cinco. Una encuesta de Gallup indica que la mayoría de los estadounidenses preferiría una reducción de los servicios antes que un aumento del precio de las estampillas o un rescate del Gobierno. Pero no todos concuerdan con esto. Las empresas, que envían publicidad al por mayor a través del correo, se opondrán fuertemente a toda reducción de la cantidad de días de entrega. Y que haya menos días de entrega puede dar la impresión de que el correo es más lento y menos confiable que antes de la recesión.

Potter también pidió al Congreso que modificara una ley de 2006, que requiere que el servicio pague por anticipado los fondos para la futura jubilación de sus empleados. Es el único ente que hace eso, y demorar los pagos ahorraría US$ 2000 millones este año.

Pero el momento elegido por Potter para pedir ayuda fue inoportuno, por no decir algo peor. No pidió al Congreso un rescate en sus testimonios ante la Cámara de Representantes y el Senado, pero estaba en compañía de los CEO de las empresas de los sectores automotor, de seguros y de servicios financieros, que sí lo hicieron. Falsas noticias de que Potter tuvo ingresos por US$ 800.000 en 2008 distrajeron de sus pedidos. "No pedimos ningún regalo", asegura.

No importa qué medida adopte el Congreso para ayudar al servicio postal a superar la recesión, queda un interrogante mayor: ¿las nuevas tecnologías terminarán con el correo? Se recurre cada vez más a los servicios online para enviar correo y publicidad, y los clientes pagan las cuentas a través de Internet. Los correos de otros países están experimentando con la oferta de servicios de correo electrónico a sus clientes; algunos incluso se han expandido a los servicios bancarios. Pero la ley de responsabilidad y mejora postal de 2006 prohíbe al servicio postal estadounidense hacer otra cosa que no sea distribuir el correo, haya nieve, lluvia, calor u oscuridad, y también frente a la competencia, posiblemente, mortal.

 
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